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El método de la fundación Devi

El conflicto humano

El ser humano es el único organismo viviente que desde su nacimiento hasta su muerte permanece en un estado más o menos intenso de conflicto. Este conflicto se expresa en su propio ser como depresión, estrés, insatisfacción, agresividad, etc., se refleja en su entorno natural con actuaciones destructivas y en su entorno social obstruyendo las tareas de cooperación, entorpeciendo la convivencia e imposibilitando el acuerdo y la armonía en las relaciones con sus semejantes.

Enfoques de las situaciones de conflicto

Los problemas y conflictos que encontramos en los seres humanos y que son causa de su infelicidad y de la desorganización colectiva, pueden ser contemplados desde dos puntos de vista:

  • El social o colectivo
  • El individual o personal

Naturalmente son dos aspectos fuertemente interrelacionados, porque un ser humano no es concebible si no es dentro de un ámbito colectivo.

El enfoque social se basa en el conocimiento de la influencia del entorno social en la formación de la personalidad del individuo. De aquí que aparezca la idea de que en una sociedad enferma no puede haber individuos sanos y que para “curar” a los individuos hay que curar a la sociedad. Bajo esta perspectiva han actuado diversos movimientos políticos y se han movido algunos reformadores sociales, todos ellos con poco éxito hasta el momento.

El otro enfoque, dirigirse hacia los individuos, es menos ambicioso pero más práctico. Se trata de mejorar el estado interno de individuos concretos aunque, naturalmente, el peso de lo social es un tremendo lastre que dificulta el trabajo de los terapeutas y de los propios sujetos que pretenden cambiarse a sí mismos y cambiar su manera de afrontar su circunstancia, con la que se sienten desgraciados y desorientados.

Nuestro punto de vista coincide con el segundo enfoque de orientar el tratamiento, la terapia o el trabajo de reorientación para mejorar la forma en que los sujetos se viven a sí mismos y a su entorno, sobre los individuos o los pequeños grupos.

Los métodos que utilizamos se basan principalmente en lo que llamamos “trabajo sobre el tercer nivel de la energía”, cuyo fundamento explicamos brevemente a continuación, si bien, según el caso, podamos emplear apoyos procedentes de métodos y técnicas que actúan sobre otros niveles de la energía del organismo humano.

La estructura energética del ser humano

En términos generales podríamos decir que el organismo humano funciona a partir de tres niveles de energía:

El primer nivel está constituido por la energía vital o energía de la vida, que compartimos con animales y vegetales y sin la cual sólo seríamos un montón de minerales y unos cuantos litros de agua. En este nivel se encuentra lo que llamamos “somático”. Como este nivel está lógicamente relacionado con otros más profundos es la base para muchos tratamientos. Los medicamentos de farmacia o las medicinas naturales. En el terreno de la sicoterapia, técnicas como la Bioenergética, el masaje (Rollfing, por ejemplo), etc.

El segundo nivel es el de la energía síquica y comprende la mente, las emociones, todos los planos ocultos de “subconsciente”, “inconsciente”, etc. y todas las estructuras cuya descripción puede variar según las diferentes escuelas. En este nivel se encuentra la raíz de todos los problemas humanos, porque el sentimiento de “ser yo” está en este plano y también está la descripción de “nuestra realidad”, es decir, la forma en que nos vemos a nosotros mismos y a nuestro entorno, el sentido de la vida, etc. Por esto, la mayor parte de los métodos sicoterapéuticos actúan sobre este nivel. La lista es muy larga, desde la hipnosis, las escuelas sicoanalíticas, los entrenamientos conductistas, las múltiples formas de terapias cognitivas, de interacción grupal, etc., hasta los métodos de las escuelas “humanistas” o de “crecimiento personal” emparentadas en muchos casos con las filosofías orientales.

El tercer nivel es el de la energía de la conciencia. Esta energía es la que da sentido a todo lo anterior, porque es la que alimenta nuestro “darnos cuenta”, nuestro sentimiento de “ser”. No el si somos esto o lo otro, porque esto son datos del nivel anterior, sino simplemente el “ser”. En realidad, la propia energía de la conciencia está “aplastada” y “oscurecida” por las estructuras patológicas del nivel anterior. De hecho, los trabajos y terapias que hemos comentado del segundo nivel tienen como objetivo liberar a la conciencia de las ataduras y el oscurecimiento impuesto por aquellas estructuras. Pero la liberación puede hacerse desde la propia energía de la conciencia y este es el método básico de nuestro trabajo.

El trabajo con la energía del tercer nivel

Desde 1970, este enfoque ha sido experimentado y utilizado en diversos países por gran número de especialistas en el ámbito de la medicina y la educación para el tratamiento de diferentes tipos de conflictos tanto en el terreno síquico como somático, así como en colegios e incluso en empresas, en programas para la mejora de la cooperación, la reducción del estrés y el incremento de la satisfacción en el trabajo.

El trabajo sobre la energía del tercer nivel se basa en lo siguiente:

El organismo humano está transitado por canales energéticos que se corresponden aproximadamente con la estructura del sistema nervioso. La parte física (nervios, etc.) es el soporte material y la parte energética contiene una cantidad de información que es a la que tiene acceso la conciencia. La existencia de esta energía sutil ha sido puesta de manifiesto en multitud de experimentos, con la cámara Kirlian y en otras muchas formas.

El sistema nervioso simpático posee, como es sabido, una simetría bilateral. En la energía sutil correspondiente al lado izquierdo hay información sobre el pasado y cuando la atención en el cerebro es atrapada por esta energía el individuo se siente entorpecido, melancólico y deprimido. En el lado opuesto, le energía tiene la propiedad de proyectar hacia el futuro y generar una sensación de excitación, actividad mental y, en los casos extremos, de producir un estado maníaco. En las dos situaciones hay un gasto considerable de energía síquica y el organismo entero se tensa con el correspondiente desarreglo de las funciones corporales y la acumulación progresiva de conflictos síquicos. Esta es la “energía del segundo nivel” y los métodos terapéuticos a que nos hemos referido antes intentan trabajar sobre ella tratando de equilibrarlas.

El sistema nervioso parasimpático, por el contrario, tiene efectos relajantes, como es conocido por los especialistas y esto se debe a la naturaleza del canal energético sutil que lo acompaña. Podríamos decir que es el canal de la verdad y la pureza y de él nacen todos los principios que los seres humanos han considerado a lo largo de su historia como valores éticos de nobleza, altruismo, generosidad, etc.

La energía que da poder a la conciencia se encuentra en el extremo inferior de este canal, en correspondencia con el hueso sacro pero no puede llegar al cerebro y a la atención a través de él porque existe en él una brecha, un vacío que lo impide. El propio sistema parasimpático, su representación física visible, muestra este vacío. A causa de esta desconexión no ha sido posible actuar directamente sobre esta energía del tercer nivel, porque la voluntad no puede alcanzarla. La única manera de poder disponer de esta energía es cerrando la brecha en el canal energético que está en correspondencia con el sistema nervioso parasimpático. Ésta es la aportación del método de la Fundación Devi.

Cuando esto sucede (le energía de tercer nivel se hace accesible a la atención consciente) se produce un cambio en el organismo. La mente se tranquiliza, los pensamientos se hacen más ligeros y el organismo entero tiende de forma espontánea a una situación de equilibrio. El sujeto entra en un estado de paz y bienestar y percibe una agradable sensación como de brisa fresca saliendo de sus manos y de lo alto de la cabeza. Esta sensación es el efecto del nuevo campo energético que ahora se hace consciente para la atención.

Naturalmente, todo el material dañino acumulado en la mente y las emociones no desaparece de repente, sino que sigue actuando e impidiendo que la energía de tercer nivel esté presente en la atención de manera permanente.

Hay que intervenir en estos planos, mentales, emocionales, e incluso físicos, pero ahora se hace desde la propia energía de tercer nivel. Cuando se produce la conexión y aparece la “brisa fresca” en las manos, algunos dedos se perciben calientes, con leves pinchazos, etc. Estas sensaciones están señalando al material conflictivo que actúa en el inconsciente. En este método, disponemos de un conocimiento sobre el significado de esas sensaciones en los dedos y el tipo de conflictos, antes inconscientes, que están señalando. El propio sujeto se dará cuenta de sus problemas.

Existe además un repertorio de técnicas para actuar sobre estos bloqueos y energías dañinas.

La actuación de armonización y terapia

El tratamiento tiene dos fases. La primera fase consiste en intentar cerrar la brecha energética en el canal sutil que está en correspondencia con el sistema nervioso parasimpático. Para ello se utiliza un ejercicio sencillo y se requiere además disponer de la presencia de elementos que generen campos que sintonicen con esta energía y la inviten a desplazarse. El físico ruso Genadi Shipov, director del Centro Internacional de Física del Vacío llama a estos campos; “campos de torsión”. En la física actual hay ya espacio para estos fenómenos que hasta hace poco estaban relegados al terreno de la fantasía o el misticismo. Véase, por ejemplo la obra del Dr. Amit Goswami, profesor de física en la Universidad de Oregon (USA), del profesor Frank J, Typler, mundialmente famoso por su libro “La física de la inmortalidad”, etc.

Un “campo de torsión” adecuado se produce en presencia de sujetos donde esta brecha ya ha sido cerrada, incluso una fotografía puede tener este efecto catalizador.

La segunda fase es el tratamiento propiamente dicho y consiste en aplicar determinadas técnicas de limpieza energética y algunos ejercicios para situar la atención en esta energía sutil y actuar sobre ella.

Estos tratamientos pueden realizarse en talleres específicos dirigidos por monitores especializados pero, para conseguir mayor eficacia, también es conveniente continuar el trabajo individualmente en casa. Para esto, los monitores facilitarán a los interesados, las técnicas y procedimientos necesarios y les proporcionaran el entrenamiento adecuado.

Como hemos dicho, el tercer nivel de la energía no es accesible a la conciencia de vigilia de cualquier persona, porque el sistema nervioso voluntario está desconectado de ella.

Hay que insistir en que este método, aunque posee una justificación intelectual lógica se basa en producir una transformación en los campos energéticos del organismo, por lo que su eficacia depende no sólo de los conocimientos teóricos sino de la capacidad energética de los monitores.

Más información:

Folleto de la Fundación Devi

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